The Last Of Us II

Una obra maestra que merece ser contada.

La verdad es que tenía ganas de escribir mis impresiones sobre The Last of Us Parte II. Después de haberlo terminado –tomándome el tiempo necesario para procesar su historia–, me veo en la obligación de confirmar que Naughty Dog lo ha  conseguido. Ha logrado –algo que muchos, incluido un servidor, creían imposible– superar a la primera parte. Y no me estoy refiriendo a su duración o mejoras gráficas, que obviamente supera a su antecesor con creces. Me estoy refiriendo a su historia y a la experiencia que ofrece.

Describir con palabras las sensaciones que experimenté viviendo las dos historias de sus protagonistas –que es una sola pero desde cada punto de vista–, es harto difícil. The Last Of Us Parte II no es un videojuego al uso, donde “pasarte la pantalla” o “matar a los malos” deja consigo una sensación gratificante. Naughty Dog ha logrado que te sientas mal a los mandos de una Playstation. No es una historia con final feliz, eso os lo aseguro.

La excelente relación paternofilial de Joel Y Ellie.

Y no es que su historia sea lo más novedoso que haya visto, es –al igual que la primera parte– la manera de explicarla. Convives con los personajes, principales y secundarios, los comprendes, te alegras cuando les sucede algo bueno y te entristeces cuando pasa lo contrario. Odias y amas cuando Naughty Dog quiere. El estudio mata a cualquier personaje sin darte explicaciones, sin que te lo esperes, dejándote con la boca abierta. Y es que han hecho un trabajo exquisito al crear un mundo tan real y lleno de matices.

Es largo e intenso, y no quieres que termine nunca. Miento. Sí quieres, porque necesitas llegar al final de una historia oscura y triste. Necesitas saber qué pasará con Abby y Ellie y el odio que se profesan. Y cuando el tan esperado desenlace, te das cuenta de has dejado de respirar, de que tus pensamientos van a mil por hora.

¿Tendrá fin la venganza?

Ya aviso de que no deja indiferente. Ver los créditos finales no es un triunfo, la verdad. Más bien terminas con una sensación de vacío y un nudo en la garganta. El juego te ha llevado dónde ha querido y te ha dejado a tu suerte. Repito, no hay lugar para finales felices. Es una historia de venganza y, como todo el mundo sabe, nunca acaban bien.

Pocas veces un videojuego me ha hecho disfrutar tanto como The Last Of Us II. Ha pasado una semana desde que lo terminé, y aún sigo canturreando su excelente banda sonora, aún sigo reflexionando sobre lo que he visto.

Es un juego imposible de olvidar. Una vez lo has vivido, el recuerdo perdura.

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