Palos y piedras (Parte I)

La única manera de sobrevivir es bajo tierra.

–Es hora de irse a la cama.

–Noooo –rogaron Elsa y Calvin al unísono.

­–Se ha hecho tarde, sabéis lo qué significa –dijo Clyde en tono conciliador.

–Cuéntanos otra historia, papá –rogó la niña con los ojos llenos de esperanza.

–Si os portáis bien, mañana os contaré otra.

A regañadientes, los niños se fueron a su habitación seguidos de cerca por Clyde. Se sentó entre las dos camas, esperando a que estuvieran bajo el calor de las gruesas mantas. Una vez tapados hasta la barbilla, Clyde les dio un beso en la frente a cada uno. Ellos sonrieron y se acomodaron en sus lechos. Clyde se levantó, se detuvo en el umbral de la puerta y se volvió hacia ellos.

…//El relato continúa//…