Palos y piedras (Parte I)

La única manera de sobrevivir es bajo tierra.

–Es hora de irse a la cama.

–Noooo –rogaron Elsa y Calvin al unísono.

­–Se ha hecho tarde, sabéis lo qué significa –dijo Clyde en tono conciliador.

–Cuéntanos otra historia, papá –rogó la niña con los ojos llenos de esperanza.

–Si os portáis bien, mañana os contaré otra.

A regañadientes, los niños se fueron a su habitación seguidos de cerca por Clyde. Se sentó entre las dos camas, esperando a que estuvieran bajo el calor de las gruesas mantas. Una vez tapados hasta la barbilla, Clyde les dio un beso en la frente a cada uno. Ellos sonrieron y se acomodaron en sus lechos. Clyde se levantó, se detuvo en el umbral de la puerta y se volvió hacia ellos.

…//El relato continúa//…

Stephen King sigue siendo el Rey

Larga vida al Rey.

Hoy cumple años uno de los escritores más prolíficos de la actualidad, y también uno de mis autores predilectos. Stephen Edwin King (Portland, Maine, 21 de septiembre de 1947) cumple 73 años siendo uno de los escritores más leídos de la actualidad. Sus libros han vendido más de 350 millones de copias y la gran mayoría adaptadas al cine o la televisión (con mejor o peor suerte). El rey del terror sigue estando en plena forma, y no hay año que no publique una novela (o dos).

Autor de Carrie, Misery, El Resplandor,  It, Cementerio de animales, La tienda, El Misterio de Salem’s Lot… y un sinfín de obras conocidas por cualquier lector aficionado a la literatura de terror y/o sobrenatural y fantástica.

Gracias por regalarnos cientos y miles de horas de entretenimiento, y alguna que otra pesadilla. Gracias por no dejar de hacer lo que más te/nos gusta: escribir.

Felices 73 años. Espero que cumplas 73 más.

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Ciclo Cerrado

A la luz de una bombilla.

El lugar en el que despertó le resultaba familiar. Se levantó del suelo y observó a su alrededor. Se encontraba en un cubículo diminuto con un colchón delgado como una hoja de papel y una taza de wc impoluta en la esquina opuesta. También había una puerta negra metálica, cerrada. Parecía una celda, pero no logró recordar cómo había llegado a ella. ¿Era un prisionero? Se sentía débil, como si no hubiera comido en semanas. ¿Cuánto llevaría sin comer? Tampoco lo recordaba. Ni siquiera recordaba cómo se llamaba.

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Carne a la brasa (Y una muerte inesperada)

¿Suplicarás por tu vida?

Aunque sonase increíble, ser asesino a sueldo, podía resultar aburrido. Para Daga –su alias profesional, su nombre real no sonaba tan peligroso–, sentarse a esperar a su víctima no era en absoluto estimulante. Se cruzó de brazos y aprovechó para acariciar la empuñadura de la Walther nueve milímetros que llevaba bajo la chaqueta. Sentir el tacto frío en la punta de los dedos le reconfortaba.

…//La historia continúa//…